Osteopatía obstétrica

Las indicaciones de la osteopatía durante el curso del embarazo son  numerosas. Tratamos las restricciones de movilidad pélvica y buscamos la libertad de movimiento en todos los planos viscerales, obteniendo el equilibrio del conjunto postural en un momento vital en el que el cuerpo de la mujer procesa una gran transformación.

El músculo uterino, miometrio, se organiza en haces de fibras musculares formando diferentes capas, entre estas capas de fibras musculares hay tejido intersticial que favorece el deslizamiento las mismas. Una falta de deslizamiento a este nivel, provoca un útero contráctil y mal vascularizado repercutiendo en la unidad útero-bebé.

El miometrio se ancla a través de  ligamentos, entre ellos los uterosacros , a los huesos de la pelvis, es por esta razón que la motilidad del útero influye tanto en el buen funcionamiento de  la pelvis.

La osteopatía hace un trabajo global sobre las estructuras articulares, el útero y sus ligamentos, mejora el equilibrio de la musculatura del periné y mejora la postura, permitiendo que el embarazo se desarrolle con una fisiología correcta y armónica

La osteopatía nos permite tratar a la mujer durante todo el proceso de gestación porque posee técnicas que se adaptan a las necesidades de cada momento. 

Durante los primeros meses usamos técnicas craneosacrales que influyen a nivel neurovegetativo aliviando náuseas, vómitos, tensiones ligamentosas, poliuria…, a medida que avanza la gestación trabajamos con técnicas por vía interna para mejorar la movilidad pélvica, el tono y elasticidad muscular, y la función vascular.

En el postparto tratamos de restablecer el equilibrio de la pelvis (articulaciones sacroilíacas, sínfisis del pubis, y cóccix), mejorar la cicatrización en los desgarros pélvicos, episotomía o cesárea y recuperar la tonicidad del periné para evitar incontinencias, en definitiva, volver a encontrar el equilibrio físico.

Sandra Ledo Lorenzo. Coleg.110